domingo, 20 de noviembre de 2011

LAS EDICIONES DE ALICIA

   Adivinar por qué cualquiera puede llegar a interesarse por las ediciones originales o antiguas de los libros es algo así como resolver el famoso acertijo del sombrerero de Alicia en el país de las maravillas. Durante la llamada merienda de locos, el sombrerero pregunta a la niña: ¿En qué se parece un cuervo a un escritorio? Después de varias enloquecidas digresiones, ésta desiste y le pide la solución. “No tengo la menor idea”, responde el sombrerero. Hay quien sí cree tener cierta idea, y asocia el interés por los libros antiguos a un respetable deseo de conocimientos, a un compulsivo afán coleccionista, a una vergonzante ansiedad por poseer un nebuloso bien, o en no pocas ocasiones, a una mera cuestión económica. La realidad, por el contrario, suele desmentir tan honorables certezas. Tomemos sin ir más lejos los dos libros de Alicia, pues conociendo su historia editorial, pocos habrá más apropiados. Todo empieza, como es bien sabido, una tarde de verano, cuando un joven improvisa un cuento para divertir a tres niñas. Una de ellas, la que inspira a la protagonista del cuento, le pide que lo escriba. Durante meses, para complacerla, compone e ilustra un cuidado manuscrito. Al cabo de dos años, cuando su relación con la familia de la niña se haya enfriado sin remedio, se lo regalará por Navidad.
Páginas del manuscrito original, que se puede ver digitalizado íntegramente en la web de la British Library.

    En ese tiempo, sin embargo, ha comenzado a reelaborar la historia, la ha ampliado con nuevos episodios y se ha decidido a publicarla bajo un seudónimo, Lewis Carroll. Ha buscado ya un ilustrador, John Tenniel, y un editor, Alexander Macmillan, pero la publicación se convierte en una empresa personal, donde el autor asume todos los gastos, mientras que el editor trabaja simplemente a comisión. En el verano de 1865 sale de las prensas de Oxford una primera edición, Aventuras de Alicia en el país de las maravillas. La calidad de los grabados disgusta a Tenniel, y Carroll la retira. Quedan unos pocos ejemplares ya encuadernados que había ido regalando. Los demás libros de esta tirada insatisfactoria se venden en 1866 a un editor de Nueva York, Appleton, que los publicará ese año cambiando únicamente la portada. Entre tanto, para sustituirla, se ha encargado a un impresor londinense una nueva edición que está a la venta ya a finales de 1865, con portada de 1866. Es un volumen ilustrado, encuadernado en tela roja con motivos dorados. Cuando la demanda sorprenda las previsiones iniciales y sea necesario hacer llegar nuevos ejemplares al comercio, ese volumen se reimprimirá una y otra vez, indicando en la portada el número de ejemplares que va alcanzando cada tirada.

 Londres, 1865. Ejemplar de la Universidad de Texas.
  Londres, 1866.

Nueva York, 1866.

   En la Navidad de 1871, con portada de 1872, sale a la venta la primera edición de A través del espejo, retrasada por la demora de Tenniel, que desde el principio se mostró reticente al encargo. Su formato y precio se ajustan en todo al modelo del primer libro y como él, se reimprimirá por miles de ejemplares en vida del autor. Éste va corrigiendo en ambos alguna errata e introduciendo pequeñas variaciones y paratextos, pero en esencia, durante décadas, las ediciones de Alicia van a ser esos dos elegantes volúmenes de Macmillan en tela roja que se vendían a seis chelines. Sin duda, eran la forma que le gustó a Carroll. Muchas de sus obras adoptaron el mismo formato, e incluso cuando no lo hicieron, como ocurre en 1876 con La caza del snark, al menos un centenar de ejemplares fueron encuadernados en tela roja para distribuir por cuenta del autor. Su correspondencia y su diario reflejan que se preocupaba hasta el último extremo de cada detalle externo de sus libros, de la integración de las ilustraciones en la narración, de la tipografía, del formato final, del precio de venta... Los libros de Carroll muestran, como pocas veces ocurre en la historia de la literatura, la forma física en la que su autor quiso que fueran leídos. En consecuencia, muy pocas variantes editoriales de las dos historias de Alicia hubo en época victoriana. Sólo en 1887 empezó a publicarse un formato más barato de ambas, The People´s edition, que también se reimprimió por miles prácticamente sin variación externa. Además, de forma paralela, se editó en 1886 un facsímil del manuscrito original, Alice’s Adventures under Ground, a beneficio de los hospitales infantiles, y en 1890 una adaptación abreviada por Carroll para niños más pequeños, The Nursery "Alice", con las ilustraciones coloreadas por Tenniel. Eso fue todo.

Londres, 1866 y 1872.








Londres, 1867 y 1877. El último conserva el papel de protección para el grabado.

 Nueva York, 1866, Londres, 1877 y 1881. Página 91.

 Londres, 1877.

Londres, 1872 y 1878.

 Publicidad de Macmillan con las obras de Carroll, en un ejemplar de 1889.
  
  People's edition. Londres, 1892, 1896, 1898.
 
 Facsímil del manuscrito, con dedicatoria autógrafa, Londres, 1886.

  The Nursery "Alice", Londres, 1890. Cubiertas, ilustración preliminar y portada.
 
   Tras la muerte del autor en 1898 fueron apareciendo nuevos formatos, nuevas editoriales, nuevos ilustradores, infinidad de traducciones. Algunas de estas ediciones se destinaban ya al coleccionismo, como la publicada en Nueva York en 1932, con la firma de una Alice ya octogenaria. Pero tras estas publicaciones, tras la enorme presencia que han llegado a tener en la cultura popular durante el siglo XX, en infinidad de formatos, las historias de Alicia, se oculta una circunstancia curiosa: todavía hoy cualquiera puede leerlas en su formato original, tal como se leyeron en la Inglaterra victoriana, en la edición de seis chelines o en la edición popular. Como corresponde a una historia editorial con tantos matices, el mercado del libro muestra una casuística igualmente amplia. En primer lugar, hay 23 ejemplares localizados de la primera tirada. Curiosamente son estos ejemplares desestimados por Carroll en 1865 los que ocupan los medios de comunicación cuando se localiza alguno desconocido o se vende alguno de los conocidos en una subasta millonaria. Hay, además, una primera edición americana, que es en realidad la misma a la que pertenecen esa veintena de ejemplares, pero con distinta portada. Las cifras que alcanza esta edición, siendo altas, resultan ser 300 veces inferiores a las que pueden alcanzar aquellos. Hay, en tercer lugar, una primera edición inglesa correcta, conforme a los deseos del autor, que se anticipó en unos meses a la americana. Se vende a precios similares a ella. Hay también una primera edición de A través del espejo que, también curiosamente, se suele vender a precios muy inferiores. Por haber, hay incluso a la venta alguno de los dibujos originales de Tenniel que llevaron a la estampa los hermanos Dalziel para su impresión en ambos libros. Pero lo que hay, sobre todo, son muchísimos ejemplares de ambas historias, supervivientes de las decenas de miles que circularon en vida de Carroll o de las reimpresiones tardías de los formatos originales que Macmillan siguió haciendo hasta bien entrado el siglo XX. 

  Londres, 1899, 1911, 1927.

Londres, 1879, con dedicatoria autógrafa del autor.

   De ellos, algunos tienen características especiales por estar firmados o dedicados por Carroll, pero la mayoría, dependiendo de su estado de conservación o de su datación más o menos temprana, no llegan a valer más que muchos libros modernos, y probablemente, cualquier lector que entre en cualquier librería hoy en día y salga de ella con dos o tres libros en la mano habrá pagado lo mismo, o quizás más, de lo que puede costar un ejemplar decente de aquellas ediciones victorianas. Y pasar sus hojas tiene, con seguridad, el mismo poder de fascinación que pueda tener en las ediciones de mayor valor comercial. Considerando el importante coleccionismo que al cabo de los años se ha desarrollado en torno a las obras y la vida de Carroll, que ésto sea todavía posible solo se explica por una razón: el interés de unas pocas personas por las ediciones originales o antiguas de los libros se sostiene en el desinterés de casi todas las demás. El ocio, como sabe cualquiera, adopta otras formas más populares. Distinto es, naturalmente, dilucidar de dónde surge ese interés. En la edición de 1896, Lewis Carroll añadió un prefacio en el que apuntaba una respuesta a la adivinanza del sombrerero loco (Why is a raven like a writing desk?). Dice que el acertijo no fue enunciado para tener una respuesta, pero como le habían preguntado por ella repetidas veces, sugería, literalmente, la siguiente: “Because it can produce a few notes, tho they are very flat; and it is nevar put with the wrong end in front!”. En las ediciones españolas de Alicia que he podido ver donde se cita esta anécdota, la respuesta aparece traducida de distintas maneras: “En que puede producir unas cuantas notas, aunque muy deprimentes, ¡y nunca se pone con lo de atrás delante! (Francisco Torres Oliver), “En que ambos producen algunas notas, aunque sean muy planas; y en que nunca se los coloca mirando hacia atrás” (Jaime de Ojeda), "En que pueden producir algunas notas, aunque sean poco claras, y en que nunca los ponen mirando hacia atrás" (Mauro Armiño). Coinciden en traducir “nevar” como “never”, que es como suele aparecer escrito, pero en 1976 alguien se dio cuenta de que la palabra aparecía en esa forma en la edición de 1896, y después había sido tomada como errata por similitud fonética y corregida siempre en las ediciones subsiguientes, sin advertir que es un juego de palabras donde nevar suena como never pero es también raven (cuervo) al revés, es decir, mirando hacia atrás, o con lo de atrás delante, por seguir parcialmente las traducciones citadas. Así, Carroll le daba un poco de color al acertijo en la primera secuencia de la respuesta, propia de una adivinanza infantil, pero la verdadera solución estaba en la doble lectura de la segunda, un simpático sinsentido que en realidad insiste en lo absurdo de buscar una respuesta. Como ocurre, por lo demás, con la cuestión que inicia esta entrada.


Nota: Casi todas las fotografías proceden del comercio ordinario del libro antiguo o de fuentes institucionales, excepto las de 1877, 1878 y 1889. Tienen por tanto una calidad desigual. Son las mejores que he podido encontrar por la red en estas fechas, pero no es difícil encontrar otras similares, tratándose de un libro que siempre está en el mercado y, casi siempre, de actualidad.

14 comentarios:

  1. Una interesante entrada bibliófila, como siempre. Me ha encantado la versión autógrafa de Carroll, con ese amor por el detalle.

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  2. Gracias por el comentario, Elena, me alegra que te haya gustado. Ya que comentas lo del manuscrito, resulta que la British Library ha lanzado una serie de ebooks para el Ipad (http://www.bl.uk/ebooktreasures/index.html), donde figura, entre otros, éste de Lewis Carroll. Pues bien, en unos días de promoción han tenido 25.000 descargas, pagadas, obviamente. Me pregunto si en España, donde todas las bibliotecas institucionales están digitalizando tanto (lo cual es lógico, porque una cosa distinta es la política de conservación) y a continuación poniéndolo todo en la red para su pública consulta, no estaremos errando el camino. Como usuario evidentemente prefiero lo que se hace aquí, pero no sé si muchas veces se dejan de explorar algunas vías para rentabilizar mejor un esfuerzo que a fin de cuentas pagan todos los contribuyentes. Me doy cuenta ahora, según escribo esto, de que quizás he visto y leído ya demasiados análisis de las elecciones de ayer. Hay que volver a los libros cuanto antes.

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  3. Urzay.

    La entrada que nos compartes además de ser muy reveladora y una excelente guía, enmarca de manera inmejorable los sentimientos encontrados que nacen al localizar libros cuyo valor es muy superior al precio.
    Saludos

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  4. Lo dices muy bien, "libros cuyo valor es muy superior al precio". En realidad la entrada viene de ahí, porque hace unos días leí un artículo que me pareció algo desafortunado sobre este tema, en una web nueva (http://www.dbibliofilia.com/p/opinion.html), y pensé dar otra perspectiva, porque las cosas no son exactamente como las presenta el documentalista que lo firma. Un saludo, Marco.

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  5. ¡Qué casualidad, Urzay ! Cada año pido a los miembros de la familia que me manden una lista de los libros que tengo que encargar a "Papa Noël". Este año, mi sobrino nieto (10 años) me pide, sabe que siempre tiene que haber un clásico en la lista, un "Alicia en el país de las maravillas". Voy a imprimir este "maravilloso" post y añadirlo al libro. Sé que no lo entenderá del todo pero le pediré que lo guarde para el futuro.
    Muchas gracias.
    Encuentro muy emocionante tener el mismo documento o libro entre las manos que otros tuvieron también décadas o siglos antes. Son como puentes de connivencia entre ellos y yo a través del tiempo.

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  6. Pues creo que hacia los 10 años es la mejor edad para leerlo (y ya después a cualquier edad). Me alegro de que te haya gustado, es verdad que los libros de otro tiempo son fascinantes. Gracias a tí por pasar por estas páginas.

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  7. Una entrada muy interesante y esperanzadora para mi no soy para nada coleccionista de libros antiguos, pero de algunos de ellos si que pretendo hacerme con un ejemplar. En mi caso por cuestión puramente romántica. Mis libros preferidos son en su mayoría de final del a XIX y principios del XX. Alicia es mi presa principal, acompañado por Moby Dick y algún otro. Conseguí varios ejemplares de Collins de 1898 a 1905 de diversos clásicos, en cuarto, imitación piel y a precio de risa. Unos 7 euros por ejemplar. Entre ellos estaba un ejemplar de Alicia al que tengo mucho cariño. Me paso muchos ratos muertos leyendolo. Pero tu entrada, ademas de ilustrarme acerca de la s ediciones de la obra me da esperanzas de poder encontrar mas ejemplares a buen precio..

    Por cierto que no había pasado por tu blog y acabo de descubrir mi torpeza. Estoy viendo las entradas y seguro que me voy a pasar mas de un buen rato por aquí.

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  8. Espero que te sea útil, entonces. Yo creo que en la actualidad muchos bibliófilos se interesan, -en edición antigua-, por unos pocos libros escogidos, o todo lo más por libros de alguna materia en concreto. Creo que hice una entrada sobre esto hace tiempo. Me parece mucho más habitual hoy en día que las grandes bibliotecas privadas con fondos antiguos de múltiples temáticas, aunque también las hay, y magníficas.

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  9. ¡Que sabias palabras, amigo Urzay!Tengo una edición de esa época que el otro día enseñé a mi nieta. La crítica fue feroz: "No son así, no se parecen a la película".¡ O tempora o mores!
    Un abrazo.
    Alfonso.

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  10. Me parece haber leído alguna vez que para la animación de la película de Disney (si era esa la que decía tu nieta) se habían inspirado en los dibujos de Tenniel. Pero claro, frente al dibujo animado poco tienen que hacer unos simples grabados en blanco y negro. Es que la opinión de los niños suele ser lapidaria, ya ves que el mismo Carroll decidió colorearlos para la "Nursery Alice". Si hubiera podido hacer que se movieran, como Disney, a lo mejor ni siquiera hubiera habido libro.
    Un abrazo.

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  11. Refrescante entrada en torno al tema, para los que reconocemos el valor de los libros ya por su contenido ya por su creación.
    En verdad conocer las "cuitas" detrás de cada libro (no de todos por supuesto) me hace pensar que del todo no estaba tan loco por mi afición bibliófila.
    Saludos desde Costa Rica
    Elmer

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  12. Que todas las locuras sean como ésta, Elmer. Saludos desde el otro lado del mar.

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  13. Excelente entrada, me ha sido de gran utilidad. He tenido la suerte de hallar o más bien, rescatar de una posible destrucción, un ejemplar de Alice´s adventures... fechado London 1870 . Twenty first thousand.
    Y otro ejemplar de Througt the looking glass... London 1872 .Thirty-first thousand.
    Me fascinaron y decidí averiguar sobre ellos,ignoraba todo lo que es el mundo de el coleccionismo.
    Posiblemente ninguno de ellos tenga mas valor, que el placer que bien describes de conectar con las numerosas personas que leyerón esos libros, a la vista de su desgaste y en segundo lugar... la satisfación que me produjo evitar que fuesen a la basura.
    Te agradezco lo que he aprendido con tu entrada, y quizás aportar algo sobre la edición Througt the looking glass... London 1872.
    Parece ser que las primeras tiradas de la obra tenian una errata en la descripción de contenidos y otra en la pág 21 que las hace mas valiosas.
    Los mios deben de ser uno de esos numerosos ejemplares carentes de valor economico, pero para mi son una verdadera joya.

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  14. Me alegra que te haya sido de utilidad y te felicito por tu rescate. Personalmente todas estas ediciones victorianas de las obras de Carroll me parecen tremendamente evocadoras, independientemente de su tirada, pues como traté de contar todas siguen el patrón que el autor quiso para ellas. Las mías son de 1877 (Alice) y 1878 (Looking glass), algo más tardías, como ves. Enhorabuena y que las disfrutes.

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