miércoles, 4 de julio de 2012

ANDRÓMEDA Y PERSEO

   El origen de esta entrada es un artículo que se ocupaba hace unos días de la credibilidad de las ficciones televisivas de tema histórico. Sostenía el autor que aunque la calidad de la ambientación histórica ha mejorado notablemente en casi todos sus aspectos, en el ámbito del lenguaje persisten anacronismos muchas veces ridículos. No voy a entrar en este segundo aspecto, pero sí aprovecharé el conmovedor optimismo del articulista sobre el primero para comentar una edición moderna de un manuscrito antiguo. Tengo la percepción de que la industria audiovisual española, cuando emprende una ficción histórica, en el formato que sea, siente una inclinación natural hacia la mugre. Esto no me ocurre ante producciones de otros países, donde conviven con naturalidad la calidad y la falta de ella. Pero en el caso español, la voluntad de rigor histórico casi siempre deviene mugre. No falta la voluntad, sobra la superficialidad, y no es poco grave, teniendo en cuenta que ésta es la forma en que se difunde masivamente nuestra perspectiva sobre el pasado. El espectador hispánico puede acabar teniendo de las sociedades que nos han precedido una fácil visión estereotipada de falta de higiene, brutalidad, analfabetismo, ignorancia, oscurantismo o intolerancia. Pero en esas sociedades, donde sí, existía todo eso, también se vendían en unos pocos meses cuatro ediciones del Lazarillo de Tormes o cinco del Quijote, y quienes las formaban eran personas que se comportaban como tales, y no como personajes trazados a brochazos con cuatro tópicos tomados de una tertulia o de un libro de bachillerato mal leído. Es un enigma precisar cuánto de esto se debe al desconocimiento y cuánto al desinterés. El libro de hoy sirve para recordar otras perspectivas que habitualmente se omiten.

Portada del manuscrito y de su edición.


     Un atardecer de la primavera de 1653 se representó en el Coliseo del Buen Retiro una obra teatral de Calderón, Andrómeda y Perseo, con escenografía de Baccio del Bianco. Estaba concebida para ser representada, en buena parte, en forma musical. Había sido preparada por iniciativa de la joven infanta Maria Teresa, para celebrar la recuperación de su madrastra, la reina Mariana de Austria, restablecida de una enfermedad que se pensó grave. La obra se escenificó varias veces ante toda la corte con gran éxito, y al final se hizo copiar en un manuscrito para ser enviada a la otra rama de la familia real, en Viena. El manuscrito está hoy en la Houghton Library de la Universidad de Harvard y es uno de los poquísimos ejemplos conservados que permiten tener una vívida imagen de la sofisticada magnificencia de este tipo de representaciones más allá del propio texto, por dos razones: conserva la música que en tantas ocasiones acompañaba las representaciones de nuestro teatro clásico y también los diseños de sus momentos fundamentales, plenos de detalles, que revelan la complejidad de las tramoyas empleadas y permiten seguir la obra desde que se alza el telón hasta su última escena. La Houghton Library muestra en su catálogo web los dibujos, pero no el manuscrito íntegro. Afortunadamente en 1994 fue objeto de una edición que transcribió el texto y reprodujo en facsímil las ilustraciones y la partitura musical. La calidad de estas reproducciones es más bien pobre, así que voy a utilizar a continuación las que muestra en linea la biblioteca norteamericana para hacer una breve descripción de todo ello.

Detalle del facsímil de la partitura musical.
Detalle de uno de los dibujos, en la copia digital de la Houghton Library y en el facsímil.

    La fábula mitológica cuenta la historia de Perseo y Andrómeda, en tres actos precedidos de una loa dedicada a celebrar la recuperación de la salud de la reina. Nada se deja al azar, y cada detalle es una sutil referencia que el público entiende. El telón se decora con monogramas de la reina y la infanta. Sobre el arco, un jeroglífico. Tres actrices que interpretan a la Música, la Poesía y la Pintura introducen la loa cantando, suspendidas en el aire sobre nubes que van alzándose con el telón hasta desaparecer de la vista. Sus versos, en referencia al tópico del parangón entre las artes, deslindan el papel de cada una en la fábula que se va a representar. Al quedar la escena despejada, un gran autómata en forma de atlante, que alude a una de las aventuras de Perseo, sostiene el firmamento. La bóveda celeste se orienta hacia el público mostrando, no por casualidad, las constelaciones de Perseo, Andrómeda o el monstruo marino (Cetus), al norte y al sur de Aries. A ambos lados del atlante, doce actrices representan los doce signos del zodíaco, sobre nubes que van descendiendo hasta el tablado para rematar la loa con coplas cantadas y danzadas.


     En el primer acto Calderón muestra a Perseo viviendo junto a su madre, Dánae, en una aldea perdida del reino de Acaya, atormentado por el misterio de su origen. Palas Atenea y Mercurio resuelven desvelarlo. La Discordia se interpone. Abatida por Atenea, se precipita desde los cielos en una caída que el manuscrito describe vertiginosa. Se conoce, por la correspondencia de Baccio del Bianco y por un aviso coetáneo, que los asistentes contemplaban espantados la peligrosa velocidad a la que desaparecía de escena la actriz.




    En el segundo acto, Mercurio revela el misterio a Perseo valiéndose de un sueño. Desde la gruta de Morfeo, el escenario se transforma en una cámara aúlica que sirve de prisión a Dánae, acompañada de varias damas, donde sucede la mítica génesis del héroe.


 
    En este momento se escucha el siguiente tono:



    Tras la lluvia de oro, el escenario vuelve a su estado anterior al sueño, donde diferentes personajes introducen las posteriores aventuras de Perseo. Calderón, alejándose de Ovidio, entrelaza en la trama las historias de Medusa y Andrómeda. El escenario se transforma en una visión fantasmagórica del Hades, donde la Discordia invoca a las tres Furias en su ayuda, entre llamas, ruinas, suplicios y monstruos sobrenaturales. Cuando se disipa la visión, el contrapunto lo pone otra escena donde Perseo se eleva para recibir de Atenea y Mercurio los atributos prodigiosos que lo ayudarán en su camino.


      Durante el tercer acto suceden los principales episodios descritos en las fuentes mitológicas.  En los jardines del palacio renacentista que representa la residencia de las gorgonas, Perseo decapita a Medusa. De su sangre surge Pegaso, el caballo alado. Sobre él, conforme a una iconografía frecuente en la época pero alejada de las fuentes literarias, el héroe surca el viento en auxilio de Andrómeda, encadenada a los escollos de la costa etíope a merced del devastador monstruo marino enviado por los dioses para castigar la soberbia de Casiopea. Tras la victoria sobre el cetáceo, los dos protagonistas regresan al escenario inicial de Acaya donde se remata la fábula con la celebración de su unión en un entorno palaciego, rodeados por los principales personajes, entre músicas y bailes de musas y pastores, con la jerarquía olímpica al fondo y las cuatro deidades protagonistas suspendidas en el cielo escenificando el triunfo y la derrota.



Detalle de la escena final.

    Quien desee leer la obra completa puede hacerlo directamente en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Quien desee escuchar su música íntegra habrá de quedarse con las ganas, pues no hay grabaciones completas. Algunas piezas sueltas se pueden encontrar, junto a otros tonos, jácaras, bailes, en discos misceláneos que se van grabando desde hace no muchos años gracias al meritorio esfuerzo de algunos músicos por recuperar la antigua música española. Aún así, muchas partituras siguen olvidadas en los archivos. En cuanto a las representaciones teatrales de estas primeras óperas y zarzuelas del siglo XVII, no se puede decir que abunden, aunque Celos aún del aire matan haya llegado a representarse en el Teatro Real hace 12 años. El primero de enero de cada año los austríacos tocan la marcha Radetzky y todos damos palmas. Los alemanes dedican un festival anual exclusivamente a Wagner. Los franceses lo graban todo y en los países anglosajones son incontables los festivales dedicados a Shakespeare. En cuanto a nuestros teatros y salas de conciertos, apenas programan este tipo de obras. Tiene mucho más interés escuchar por enésima vez las sinfonías de Beethoven o Mahler. Mientras tanto habrá que conformarse dejando volar la imaginación a partir de dibujos como los de este manuscrito, o de las pocas grabaciones que van saliendo al mercado, o de los escasos conciertos que se dedican a este tipo de música. No vayamos a acabar pensando, como tantos, que en nuestro pasado todo es mugre.

15 comentarios:

  1. Como siempre, una entrada iluminadora y llena de erudición. Preciosos grabados. ¡Y qué malos los facsímiles! Coincido plenamente contigo en que las recreaciones históricas que se hacen en este país, ya sea en libro o en la pantalla, pecan de casposas. Cualquier momento pasado fue peor, parecen decir. ¡Craso error!

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    1. Malos, malísimos. No lo he sabido hasta que pensé buscar en la biblioteca de origen si estaba digitalizado el manuscrito, para esta entrada. Y eso que es una edición institucional, de esas que normalmente no escatiman los medios (aquí se puede decir: porque no son suyos; aunque quizás no se podría haber editado de otra forma, no sé). Respecto a las recreaciones históricas, en efecto, dibujar el pasado a brochazos lleva a simplismos de consecuencias difícilmente reparables.

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  2. ¡Qué bonita entrada! En tu reflexión final desde luego tienes toda la razón. ¿Y este abandono se hace por desinterés interesado, por ignorancia, por falta de medios o por qué? Mira, me alegra que hayas puesto el concierto y el enlace a la Fundación Juan March, una de las pocas instituciones que se preocupan por la difusión de la música antigua española.

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    1. Me alegra que te haya gustado, Carlos. Lo de la música antigua española es algo que clama al cielo. Yo creo que falta de medios no es, al menos hasta la fecha (vete a saber en el futuro). Hace poco asistí a un acto en el que uno de los músicos que más está haciendo por recuperar nuestra música antigua, Emilio Moreno, decía que a los programadores culturales (y son casi todos institucionales), cuando se les ofrecía interpretar música barroca española, muchas veces inédita, decían que no, que Vivaldi, que Las cuatro estaciones, y así. Es algo posterior, pero el año pasado, creo, se ha grabado por primera vez Amor aumenta el valor, de José de Nebra, que tiene una de las arias más bellas de la música barroca, en mi opinión. Que esta música no se escuche y permanezca ignota en los archivos clama al cielo.

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  3. Estimado Urzay.

    Es soberbio el manuscrito que nos haces favor de compartir. Motivo de gran regocijo será observar los dibujos en línea con el detenimiento necesario.
    Me parece justa, oportuna y muy necesaria la reflexión que haces a partir del manuscrito, sobre la extendida costumbre que tenemos, particularmente en Hispanoamérica de exagerar lo negativo e ignorar los grandes aportes que se hicieron en el pasado. La música es uno de nuestros legados más valiosos, que han sido especialmente castigados por la indiferencia. Aquí recién hemos comenzado a recuperar a nuestros compositores virreinales,

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    1. Gracias por tu comentario, Marco. Esa costumbre de la que hablas de exagerar lo negativo e ignorar lo positivo debe ser también aportación hispánica, porque es plenamente compartida a este lado del mar. Creo que no poca música hispánica de este período se conoce por fuentes americanas, además, así que me alegra lo que comentas de la música virreinal.

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  4. Coincido en todo lo que dices aunque justifico la tendencia a la mugre en el efecto péndulo, todos hemos vistos películas de romanos en el que todos llevaban el uniforme recién estrenado para hacer la película, además la mugre es una ambientación más barata que la pulcritud.

    Mucho me temo que para hacer una recreación de esta época en la corte tendríamos que encargárselo a la BBC.

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    1. La mugre da mucho juego, sí, siempre queda natural. :-)
      La BBC seguro que lo hacía bien, O la HBO.

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  5. ¡Qué fantástica entrada, Urzay! Un verdadero placer, muchas gracias.
    (Voy a mostrársela a mis colegas que se dedican al teatro clásico)

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  6. Sí, estupenda la entrada. Y en efecto son ingleses los que más y mejor se ocuparon de la escenificación de Calderón y recuperaron partituras y dibujos originales (John Varey), pero yo, que no soy experto, tenía idea de que algo se había hecho con la oleada de discos patrocinados por el centenario de América y que se estaba recuperando sistemáticamente el universo de partituras almacenadas; la semana pasada asistí a una muestra de recuperación de melodías (partituras) en libros de coro, impresionante, por cantidad y variedad.
    Existe un problema de fondo, que es el conseguir conectar el gusto musical –y ojalá hubiéramos de partir de Beethoven y Mahler– con músicas y melodías para las que hace falta algún tipo de escorzo histórico o estético. Pasa igual con textos literarios y, supongo, con cualquier manifestación artística; pero es que la música vive muy cerca de la gente.
    El comentario se complica. Valga como admiración hacia la pulcritud y el rigor de la entrada.

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  7. En efecto, la conexión de este tipo de música con el gusto actual es probablemente la clave de todo, y quizás no ayude que este repertorio forme parte hoy en día (necesariamente) de los circuitos de la música llamada "culta" o "clásica". Es obvio que un consumo masivo nunca va a tener ya, aunque curiosamente tenga en origen muchas veces rasgos muy populares. No sé, se me ocurre que quizás el camino sean propuestas que se acerquen a este repertorio con respeto, sí, pero también con cierta desinhibición. Estoy pensando por ejemplo en este disco de Forma Antiqua, que se puede escuchar algo en esta muestra y completo en Spotify. A mí me tiene hipnotizado este disco, lo encuentro muy cercano a la sensibilidad actual, siendo música barroca.

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  8. Muchas gracias, Urzay, por hacerme conocer Forma Antiqua, disfruté mucho escuchándolos (tienen un canal en youtube con montón de videos, aquí)
    Yo también quedo hipnotizada por este tipo de música barroca, me resulta tremendamente cercana y más acorde a mis gustos que muchas otras composiciones menos antiguas.

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  9. ¡El fandango, de Scarlatti! Hay temas excepcionales, y la interpretación también lo es. Quizá en eso estribe la calidad y su aceptación por público más amplio. Creo que a este blog le ocurre algo parecido.

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  10. Me alegra que os haya gustado, a mí también me parecen realmente buenos. Muchas gracias a los dos por vuestras palabras, lo realmente interesante de estas páginas son los lectores que pasan por ellas, no sé si suena afectado pero sinceramente así lo creo.

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